Muestra Actual

SURREAL
 
 
Corre el año 1924 cuando Breton escribe en Paris el primer Manifiesto Surrealista en el que afirma:

“Surrealismo: Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento…sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral…el arte, en esa esfera, no es representación sino comunicación vital directa del individuo con el todo. Esa conexión se expresa de forma privilegiada en las casualidades significativas, en las que el deseo del individuo y el devenir ajeno a él convergen imprevisiblemente, y en el sueño, donde los elementos más dispares se revelan unidos por relaciones secretas.” 

América fue el campo más fértil para que  estas ideas florecieran de la mano de artistas que fueron más allá del intento bretoniano de incluir en un manifiesto el universo surrealista.  Tomemos por caso a Remedios Varo, Leonora Carrington o Frida Kahlo  artistas de la escena mejicana  que le dieron sabor local  a su  producción pictórica, profundizando en un movimiento que se revelaba afín a la cosmología americana.

Entre 1933 y 1936 en  Buenos Aires, ese intento automatista tuvo manifestaciones que atravesaron las obras del gran Berni y de Battle Planas asociando la energía, lo fantástico y los sueños en producciones que nos introducen en una corriente que enraizará profundamente en la gran metrópolis adicta a la práctica psicoanalítica que despuntaría firme y vigorosamente en la década del 50.   

Roberto Aizenberg, Norma Bessouet, Mildred Burton, Pier Cantamesa, Juan Carlos Capurro, Planas Casa, Victor Chab, Fermín Eguía, Norberto Gómez, Rebeca Guitelson, Jorge Kleiman, Juan Markarian, Noé Nojechowicz, Battle Planas, Leopoldo Presas, Damián Roth, Renata Shussheim y Georges Spiro.

Nuestra muestra SURREAL  fue concebida como un derrotero fantástico  por las obras de  artistas que incursionaron por este movimiento epigonal que  entrecruza  la poética de la palabra con las imágenes oníricas, fruto del territorio etéreo en el cual transcurren la vigilia y el sueño. 

 

Lic. Liliana Olmeda – Flugelman
Curadora  Museo Judio de Buenos Aires